LA EXTENSIÓN RURAL EN RIO GRANDE DO SUL:   DE LA DOCTRINA “MADE IN USA” HACIA EL PARADIGMA AGROECOLÓGICO[1]

 

Autor: Francisco Roberto Caporal[2]

 

 

1 – Introducción

 

La extensión rural fue introducida en Brasil a partir del año 1947, como consecuencia de la acción directa de los programas de ayuda al desarrollo del Tercer Mundo contando con el apoyo económico de organizaciones públicas y privadas de USA, por una parte. Por otra parte, este apoyo se concretaría a través de la asesoría de expertos estadounidenses que, formados en el seno de la sociología institucionalizada en aquél país, supuso la influencia del pensamiento social dominante en USA, por aquellas fechas, en el diseño y en la práctica del aparato extensionista en nuestro País.

 

Por consiguiente, para comprender el desarrollo de la actividad de extensión rural en Brasil, y entender las razones que la llevaron a seguir una determinada -y muchas veces equivocada- estrategia de acción, es importante tener claro que los modelos, objetivos y prácticas de la extensión rural brasileña no nacieron de una demanda local, y tampoco tuvieron una base teórica que se correspondiera con la realidad del medio rural y del desarrollo agrario brasileño.

 

Sólo para recordar, la extensión rural nació en USA como consecuencia de la crisis agraria que seguió a la Guerra Civil, en un contexto de desarrollo acelerado de las fuerzas productivas, y de un cambio profundo en las relaciones capitalistas de producción, pasando a formar parte de las herramientas  políticas destinadas a paliar los efectos perjudiciales que el modelo de desarrollo causaba en las comunidades rurales. Además, se articulaba con las demandas de organizaciones de agricultores, que en aquellos momentos buscaban el apoyo del Estado para frenar los problemas generados por el avance del capitalismo en el campo, como son: los problemas de mercado, la alza de los precios de los insumos, el éxodo rural, entre otros.

 

Como hemos comentado anteriormente, la extensión rural nació en USA bajo el paradigma de la “sociología de la vida rural”, con una clara inclinación por los “estudios de comunidad”, quedando establecidas, a partir de esa orientación, las bases para el posterior Servicio Cooperativo de Extensión Rural.  Cabe destacar que el modelo, que posteriormente sería institucionalizado, sentó sus bases en algunos de los supuestos determinados por las políticas generales del desarrollo capitalista -que estaba en marcha-, entre las cuales se destaca la lógica del modelo de desarrollo urbano-industrial. En este contexto, fue necesario realizar una fuerte transformación en la agricultura para que este sector pudiera ofrecer el soporte al deseado crecimiento industrial. Asimismo, bajo el supuesto de que la urbanización era el camino irreversible y único para alcanzar la homogeneidad del desarrollo, el medio rural debía integrarse al medio urbano.

 

Fue, pues, partiendo de esta base que el modelo de extensión rural creado en los Estados Unidos de América se trasladó hacia Brasil en una época en la que el debate sobre la problemática del desarrollo estaba centrado en la búsqueda de elementos para explicar el retraso del país respecto a los centros desarrollados, y maneras de poder llegar a establecer los mecanismos a través de los cuales se pudiera superar el “subdesarrollo”[3]. En las dicotomías clásicas, muy al gusto de los teóricos de aquella época, el medio rural brasileño era visto como el sector retrasado y responsable por los problemas del desarrollo y que, por lo tanto, debía  ser transformado para adaptarse al modelo general y único de desarrollo “soñado”, que proponía la puesta en marcha de una política deliberada hacia un modelo fuertemente industrializado.

 

A nadie se le ocurrió tener en cuenta que el subdesarrollo era una consecuencia del desarrollo y de la acumulación capitalista en los centros industrializados (fuera y dentro del país), y es por ello que la política pensada para el sector agropecuario partía de la concepción -como acabamos de ver- que el sector rural era el atrasado y que necesariamente debía modernizarse. Esta concepción de desarrollo fue posible implementar gracias al espacio generado por los problemas políticos, económicos y sociales de los años 50 en Brasil (crisis del modelo agro-exportador, déficit en la balanza comercial, etc.), que otorgaron unas condiciones propicias a aquellas estrategias que suponían la necesidad de simplemente mejorar la producción agrícola, sin preocuparse con los problemas estructurales. En este escenario fue bienvenida la idea de un servicio de incentivo y soporte a la modernización de la agricultura.[4]

 

Fue así que, a partir de 1948, después de una experiencia en São Paulo, se crearon en Brasil las organizaciones de Extensión Rural, bajo el nombre de Asociaciones de Crédito y Asistencia Rural – ACAR. A mediados de la década de los 50, éstas organizaciones estaban ya presentes en casi todos los estados brasileños. En Rio Grande do Sul, como parte del mismo movimiento, fue creada, en 1955, la ASCAR – Associação Sulina de Crédito e Assistência Rural, hoy en día llamada EMATER/RS – Associação Riograndense de Empreendimentos de Assistência Técnica e Extensão Rural, creada en 1977, para incorporar la ASCAR, tras los cambios en la estructura nacional de Investigación y Extensión Rural.

 

 

 

 

2 – La lógica del extensionismo rural en Brasil y sus cambios históricos

 

Según nuestro análisis, la extensión rural en Brasil y Rio Grande do Sul se desarrolló como una institución vinculada al sector público, destinada a apoyar a las comunidades rurales; esto ocurrió bajo diferentes enfoques y a partir de distintas prioridades, tendientes a favorecer a la agricultura como soporte para el desarrollo del modelo urbano-industrial. Para efectos analíticos, es posible dividir las actividades de la Extensión Rural brasileña en cuatro periodos.[5]

 

a) El Asistencialismo Familiar

En este periodo, que se extiende desde los años 50 hasta 1960, la extensión rural en Brasil adoptó el llamado enfoque clásico de extensión, cuyo objetivo era mejorar la producción y productividad agropecuaria, de manera tal de mejorar las rentas de las familias para que éstas pudiesen acceder a niveles más elevados de bienestar.

 

Este primer periodo del extensionismo lo entendemos como el momento del Asistencialismo Familiar porque la extensión estuvo volcada a la atención de familias y comunidades más pobres y desarrollaba una labor más bien asistencialista. Los agentes de extensión rural actuaban con un ojo en la familia y el otro en la agricultura. El hogar y las mejoras en las condiciones generales de salud y bienestar eran preocupaciones centrales de los extensionistas, así como también el crecimiento de la producción en la agricultura y ganaderia. El “crédito rural orientado” era una herramienta para ayudar en los procesos de cambio.

 

b) El difusionismo productivista

El momento del “asistencialismo” como práctica de la extensión rural pasó a la historia brasileña cuando, a partir de 1960, cambiaron los rumbos de la política agrícola en función de las nuevas exigencias que el modelo de desarrollo iba presentando. Comenzaría así el periodo del difusionismo/productivismo. Durante este período la extensión pasó a ser considerada como una herramienta técnica y se le exigía más eficiencia para aumentar la producción y la productividad de la agricultura, en particular de los productos destinados a la exportación. Fue así que, a partir de este momento, la extensión resultó ser funcional a la fase más dura de la modernización agraria, que supuso la introducción de fuertes cambios en la base técnica de la agricultura brasileña que, poco a poco, se subordinaría a las cadenas agroindustriales. La lógica dominante, desde este momento, sería la “difusión de innovaciones”, sostenida por una política de crédito rural orientada hacia los medianos y grandes agricultores. Los agentes de extensión rural pasarían a actuar teniendo como centro de su acción la búsqueda de resultados en los diferentes rubros. Para el nuevo modelo, lo que interesaba eran los crecimientos físicos continuados de la producción, sin preocuparse de las externalidades negativas de tal modelo.

 

A partir de 1964, y tras el golpe militar, continuaron 20 años de dictadura en donde la modernización del agro fue la clave de las acciones del Estado y de todas las políticas públicas destinadas al medio rural: el crédito, la investigación y la extensión rural se articularon bajo una misma lógica, difusionista y modernizadora. La reforma agraria, una de las políticas planteadas en las leyes federales para la transformación del medio rural, fue dejada de lado y prevaleció el esfuerzo de dar sentido y condiciones a la “modernización conservadora”[6], esto es, una estrategia de cambio en la base técnica de la agricultura sin preocuparse de cambiar la estructura agraria.

 

Durante todos estos años, la extensión rural concentró sus acciones en la búsqueda de resultados económicos inmediatos, aunque a mediados de los años 70, se pusiera en marcha una política de acción diferenciada, pero marginal, orientada a apoyar a las capas más empobrecidas de la población rural. Ésta orientación, aunque presente en los manuales, fue mantenida en la periferia de la nueva propuesta de trabajo implantada por la Empresa Brasileira de Assistência Técnica e Extensão Rural – EMBRATER.[7]

 

La EMBRATER fue creada en 1976 para coordinar los servicios de extensión agraria en todo el país. En aquella época, el Gobierno Militar trataba de crear una empresa nacional de investigación (EMBRAPA – Empresa Brasileira de Pesquisa Agropecuária) y otra de extensión agraria (EMBRATER – Empresa Brasileira de Assistência Técnica e Extensão Rural) que, bajo una orientación difusionista, concentraban la política agrícola nacional en la transferencia de tecnologías basadas, fundamentalmente, en la aplicación de paquetes tecnológicos relacionados a Variedades de Altos Rendimientos (VAR) y a insumos químicos, con el objeto de aumentar la producción y la productividad en un corto período de tiempo.

 

A pesar de la orientación tecnicista y difusionista, EMBRATER incorporaría en sus directrices del año 1979 orientaciones generales acerca del tema de la participación de los agricultores en la planificación de las acciones al nivel municipal y de comunidades rurales y pasaría a recomendar una acción más cuidadosa hacia el medio ambiente. No obstante, como sería lo más probable, éstas directrices nacidas de la incorporación de discursos del Banco Mundial y de la FAO no tuvieron un impacto más importante en la práctica extensionista. En este momento se iniciaron programas de tecnologías adaptadas, difusión de biodigestores y del uso de tracción animal, entre otros, que no prosperaron debido, principalmente, a la orientación difusionista con que tales prácticas y tecnologías fueron llevadas al medio rural. En seguida, no contento con el desempeño de las organizaciones de extensión rural en el Tercer Mundo, el Banco Mundial impulsaría uno de sus más importantes programas metodológicos, la llamada estratégia de “Capacitación y Visita”, una nueva forma de acción que fortaleció el modelo de modernización conservadora bajo un nuevo maquillaje.

 

Fue solamente al final del periodo de la Dictadura Militar, cuando la extensión rural brasileña empezó a experimentar nuevos cambios. Estos comenzaron a ocurrir al mismo tiempo en que se reorganizaban los movimientos sociales y sindicales, y se establecían las condiciones políticas para garantizar el derecho a las críticas a las diferentes formas de acción del Estado en el campo y en las ciudades. Lo que aquí nos interesa destacar es que una de las principales, y tal ves más duras, críticas a este modelo de extensión, provenía de las organizaciones de base de las iglesias, en especial de los sectores de la Teología de la Liberación, así como de algunas ONGs. Lo que en realidad se cuestionaba fuertemente de esta práctica extensionista, eran las consecuencias que este modelo de modernización agraria provocaba en las comunidades rurales: diferenciación social, éxodo rural, deterioro ambiental, contaminación por pesticidas, concentración de la tierra, entre las más importantes.

 

Poco a poco, estas críticas comenzaron a introducirse en los aparatos del Estado, y sus seguidores, muchos de ellos funcionarios (quienes se encontraron con un ambiente cada vez más favorable para presentar posiciones “alternativas” a las políticas convencionales), iniciaron movimientos contestatarios, internos y externos a la organización de extensión. No obstante su importancia en un primer momento, fueron disminuyendo cada vez más en importancia y apoyo, quedando por tanto relegadas a una condición de marginalidad. A pesar que estos continuaban expresándose, fue sólo a partir de finales de la Dictadura Militar que el extensionismo experimentó un momento de reflexión profundo acerca de su propia práctica.

 

Así pués, a partir de 1985, luego del  cambio en la dirección central de EMBRATER, toma posesión, en la presidencia de la Empresa Brasileña de Asistencia Técnica y Extensión Rural, un seguidor de la pedagogía de Paulo Freire, y propone, ya en su primer discurso, otro enfoque para la acción extensionista. Esta propuesta puso mayor énfasis en la participación de los agricultores a la vez que sostenía la necesidad de una extensión rural democrática y popular, orientada hacia el mercado interno, a la agricultura de subsistencia y, por lo tanto, a los pequeños agricultores, como prioridad. El cuestionamiento desde el estado de las políticas de extensión, la organización de movimientos sociales y sindicales, la acción de las ONGs, la organización de base de la iglesia vinculada con la Teoría de la Liberación, como acabamos de comentar, todo ello, dió paso a otra etapa en la extensión agraria brasileña: el periodo del “repensar de la extensión”.

 

c) El repensar de la práxis de la extensión: crisis y transición

El contexto caracterizado en el epígrafe anterior produjo al interior de la empresa de extensión de Rio Grande do Sul, un movimiento que, iniciado por los funcionarios, iba a dar lugar a una nueva construcción de directrices y objetivos, plasmados en un documento de EMATER/RS, titulado “Extensión Rural: enfoque participativo” [8]. Si bien este movimiento incipiente logró establecer unas bases alternativas para la empresa de extensión del estado, no consiguió consolidarse dado que no contó con el apoyo por parte de la política oficial de la empresa y de sus directivos; tanto las nuevas bases como el movimiento en sí, quedaron al margen de las acciones oficiales y cayeron en el olvido. No obstante, podemos citar, a modo de ejemplo, algunas iniciativas indiduales de extensionistas que, fuera de las directivas formales de la empresa, orientaron sus acciones hacia la producción de base ecológica, en la lucha contra los pesticidas, en el apoyo a la reforma agraria, como las más destacadas.

 

El movimiento del “repensar de la extensión”, aunque hubiera contribuido a la formación de una nueva conciencia acerca de la práxis extensionista en Brasil y en el estado de Rio Grande do Sul, perdió su fuerza de cambio como consecuencia de las limitaciones impuestas por las políticas de desarrollo rural, las normas de la empresa y los límites y reacciones de los propios agentes del aparato de estado, ya sea por su formación, ya sea por su resistencia al cambio.[9]

 

Hacia 1990, el gobierno brasileño (presidente Fernando Collor de Mello), como parte de su orientación neoliberal, eliminó la EMBRATER que coordinaba a nivel nacional la extensión rural, de tal forma que las empresas de cada uno de los estados quedaron bajo la órbita de las políticas que dictaban los gobiernos de las provincias. Desde entonces las empresas de extensión rural fueron perdiendo, poco a poco, la importancia que habían tenido como parte de las políticas públicas para el medio rural. El gobierno federal, a partir de 1990, no consiguió o no quizo articular las acciones de extensión rural en Brasil. Desde entonces, algunas empresas de los estados fueron cerradas, algunas transformadas y otras se encuentran sin recursos para operar. Así, en Brasil, hacia los años 90, como consecuencia de las políticas neoliberales adoptadas, que determinan la disminución del tamaño del estado y, por consiguiente, el fin de estructuras públicas más débiles, la extensión rural de la esfera pública se vió sumergida en una profunda crisis.

 

En el estado de Rio Grande do Sul, la empresa de extensión rural, EMATER/RS, seguió manteniendo el apoyo, aunque parcial, de los gobiernos que se fueron sucediendo. La empresa logró mantener su organización y amplió el area geográfica de actuación en los municipios del estado. No obstante, a finales de 1998, la empresa de extensión estuvo a punto de ser eliminada por el gobierno del estado que, en aquellos años, pasó a seguir la misma política de privatización de servicios públicos que está en marcha al nivel federal.

 

Todo este ambiente de crisis llevaba a reflexionar sobre el futuro de la extensión rural. El porqué y para quién debería ser la extensión rural del sector público pasó a ser una pregunta clave y sólo su respuesta podría ser posible a partir de una lectura crítica del escenario socio-político, una lectura que fuera capaz de entender los nuevos intereses de la sociedad y construir una manera común de interpretar la realidad a la luz de estos intereses. Este parece haber sido el principal acierto de la extensión rural de Rio Grande do Sul, cuando inició en 1999 una propuesta de cambio profundo, articulando los desafíos sociales y ambientales que aparecían en las demandas de los sectores urbanos, con las pautas políticas fijadas por las organizaciones de representación de los agricultores. El marco político que sustentó este proceso de cambio fue dado por la presencia de un gobierno Democrático y Popular lo que comentaremos más adelante.

 

d) El periodo del ambientalismo

Aunque la década de los 90 haya sido marcada por muchos problemas para las organizaciones de Extensión Rural en Brasil, fue en estos años que el tema ambiental comenzó a ocupar más espacio en los debates y directrices de la extensión.[10] Todavia, a pesar de los discursos y documentos pasar a presentar una visión ambientalista más clara, en la práctica estos discursos no se transformaron en una real decisión política favorable a la implementación de nuevos estilos de extensión. Asimismo, en medio a la crisis, algunas empresas de extensión divulgarón planes de acción orientados a cambios tecnológicos más favorables al medio ambiente. Con el apoyo financiero del Banco Mundial, se implantan, a partir de entonces, diversos programas de manejo de recursos naturales en Microcuencas Hidrográficas y la extensión rural, principalmente en los estados de sur de Brasil, pasaría a desarrolllar importantes acciones de difusión del MIP – Manejo Integrado de Plagas. No obstante, como se alargaba, cada vez más, la distancia entre los aparatos de Extensión Rural en Brasil, estas acciones ambientalistas no tendrían lugar de forma igual en todos los estados pues, sin una coodinación nacional, las empresas de extensión rural de cada uno de los estados pasarían a adoptar las directrices y prioridades de los respectivos gobiernos. Aúnque no se pueda olvidar su importancia, las acciones ambientalistas llevadas a cabo por la extensión rural oficial, en general, se mantuvieron en una perspectiva conservacionista y muy tímida.

 

En este periodo, en Rio Grande do Sul, por ejemplo, crecería el área de siembra directa (cero laboreo), especialmente en los cultivos de soja, trigo y maíz, con clara preocupación hacia la conservación de los suelos, pero según la misma orientación tecnológica de la Revolución Verde. Así, aúnque algunos resultados de investigaciones sobre siembra directa muestren una importante reducción en la pérdida anual de suelos en los campos de cultivo, no tenemos investigaciones sobre el aumento de los daños por la creciente utilización de herbicidas. Sin embargo, es importante dejar el registro sobre el crecimiento de las acciones ambientalistas/conservacionistas de la Extensión Rural oficial en la década de los años 90, particularmente en los tres estados del sur de Brasil.   

 

3 – La nueva Extensión Rural oficial en Rio Grande do Sul

 

Tras la victória del Partido de los Trabajadores (PT) en las elecciones de 1998, comienza a diseñarse una nueva perspectiva para la Extensión Rural oficial en Rio Grande do Sul. El Gobierno Democrático y Popular (GDP), que pasaría a ocupar el poder a partir de enero de 1999, tenía una concepción distinta –de las que hasta ahora reseñadas- del desarrollo rural, y depositó en la empresa de extensión la responsabilidad de apoyar a los procesos de cambio en el medio rural.

 

El programa del GDP destacaba, por lo menos, quatro líneas básicas o ejes centrales de la política pública para el medio rural, y se establecían a partir de ellos, las principales bases para las directrices que iban a concretar los cambios pensados en la organización de Extensión Rural. Estos ejes se orientaron hacia la búsqueda de Seguridad Alimentaria de la población, y son los siguientes: (1) La Reforma Agraria y asentamiento de campesinos sin tierra; (2) El cambio en el modelo de desarrollo rural, fortaleciendo las demandas y el desarrollo de base local; (3) El apoyo a la agricultura familiar y a otros sectores sociales que habían quedado al margen de las políticas de modernización; y, (4) El cambio en el patrón tecnológico que había sido dominante en la fase de la Revolución Verde.

 

Como parte de estas nuevas políticas del estado, cabe destacar que el GDP tiene como orientación central, en su estrategia de gobierno, la participación popular y el control social de los ciudadanos sobre las instituciones públicas. Además, las políticas para el medio rural se orientan hacia la construción de estrategias para el Desarrollo Rural Sostenible y, en contra a las orientaciones neoliberales, el nuevo gobierno afirma la necesidad de mantener la oferta de servicios públicos, especialmente para los sectores más débiles. Fueron estas mismas políticas las que iban a influir de manera decisiva en la reorientación de la extensión rural en esta nueva etapa de cambio político.

 

Asimismo, el gobierno de Rio Grande do Sul, al proponerse a impulsar otro estilo de desarrollo y de desarrollo rural, entiende que los Estados y los gobiernos que estén interesados en llevar a cabo estos procesos de cambio, tienen que actuar a través de sus políticas con un apoyo concreto y directo, para que los beneficios de estas políticas puedan extenderse a la sociedad en general, lo que sólo es posible si existe una participación efectiva de los servicios públicos.

 

Por lo tanto, cuándo se trata de analisar las condiciones para nuevos estilos de desarrollo rural, se entiende que si el objetivo es construir de verdad nuevos procesos de desarrollo, es necesaria la acción del estado, pués no se puede dejar que las fuerzas del mercado actúen libremente. Al mercado y a los agentes comerciales, como así también a las empresas privadas involucrados en él, no les interesan los problemas de los pequeños agricultores, ni los impactos ambientales de las tecnologías. Esos sólo se mueven buscando el resultado financiero de sus negocios, de tal manera que enfrentar a los problemas socioambientales del desarrollo es una tarea que exige la acción concreta y oportuna del sector público.

 

A partir de los aspectos que presentamos anteriormente, EMATER/RS comenzó a realizar acciones de cambio en su estructura interna para adaptarse a las nuevas políticas del estado, encaminadas hacia un modelo de desarrollo rural sostenible, pero, al mismo tiempo, comprendió la importancia de tener en cuenta las exigencias que la sociedad en su conjunto iba demandando en relación a esta nueva extensión rural. Así, para construirse las orientaciones de la Extensión Rural de Rio Grande do Sul, en un primer momento, se trabajó con fuentes primarias de información analizando documentos de seminarios y encuentros de organizaciones de agricultores familiares, escritos del movimiento de los Sin Tierra, actas de congresos de extensionistas, así como se buscó nuevas bases teóricas, en textos y tesis, que pudiesen orientar la elaboración de una propuesta de extensión capaz de adecuarse a estas nuevas realidades.

 

 

4 – Algunos elementos sobre la orientación teórica de la Nueva Extensión Rural de Rio Grande do Sul

 

Lo más importante de lo que está pasando en EMATER/RS de Rio Grande do Sul es, sin duda, el cambio institucional de la empresa de Extensión Rural, lo que implica no sólo en realizarse cambios estructurales, sino también un cambio importante en sus bases teóricas.[11] Después de cuatro décadas de extensionismo convencional, la empresa de extensión adoptó nuevas bases teóricas y metodológicas para orientar su acción. No es este el lugar para tratar el tema en detalles, no obstante, es oportuno decirse que, desde la dirección de la empresa se buscó el establecimiento de unas bases sólidas para estos cambios. Algunas de ellas fueron señaladas anteriormente, sin embargo, es importante destacar aquí que EMATER/RS pasó a adoptar un nuevo concepto de extensión, que nosotros llamamos de Extensión Rural Agroecológica.

 

La  Extensión Rural Agroecológica puede ser definida como un proceso de intervención de carácter educativo y transformador, basado en metodologías de investigación-acción participante que permiten el desarrollo de una práctica social mediante la cual los sujetos del proceso buscan la construcción y sistematización de conocimientos que los lleva a incidir conscientemente sobre la realidad, con el objeto de alcanzar un modelo de desarrollo socialmente equitativo y ambientalmente sostenible, adoptando los principios teóricos de la Agroecología como criterio para el desarrollo y selección de las soluciones más adecuadas y compatibles con las condiciones específicas de cada agroecosistema y del sistema cultural de las personas implicadas en su manejo.

 

De forma harto sintética, podemos señalar algunos de los elementos y consecuencias que siguen a esta definición y que hacen operativos  -desde la nueva formación de los agentes- a los principios de la Agroecología como enfoque científico del desarrollo rural sostenible en un contexto metodológico participativo, que incluye el diagnóstico rural participativo (DRP).

 

En tal sentido, el esfuerzo de la empresa se orienta en lograr estrategias para el desarrollo rural sostenible, lo cual exige el establecimiento de niveles crecientes de mejoras en, por lo menos, seis dimensiones de la sostenibilidad: ambiental, económica, social, cultural, política y ética. La mejora de estas seis dimensiones puede ser verificada mediante indicadores de sustentabilidad –en proceso de construcción- que den cuenta de los avances que estamos alcanzando; sin olvidar –como hemos demostrado a lo largo de estos papeles- que  nuestro trabajo parte del supuesto de que la sostenibilidad exige la construcción de estilos de agriculturas sostenibles, esto es, procesos productivos capaces de garantizar, a lo largo del tiempo, la producción de biomasa, de animales y de otros bienes de uso, manteniendo la capacidad de renovación de los agroecosistemas, es decir, sin comprometer la base de ronovabilidad de los recursos naturales.

 

Desde luego, este enfoque se opone al de la  Revolución Verde, desde el momento en que no es posible dar recetas generales a cuestiones propias de cada agroecosistema, entendiendo a éste como un sistema biótico y sociocultural específico en cada espacio de naturaleza donde nos toque intervenir. Por tanto la acción extensionista exige diferentes procesos de intervención técnica y no técnica; y de una amplitud de criterios para comprender y establecer las relaciones entre agricultura, ecología y sociedad.

 

El énfasis en un nuevo enfoque educativo exige que el saber de los extensionistas no siga siendo el saber dominante y el único saber válido. Al contrario, la intervención de los agentes debe ser respetuosa hacia el conocimiento y las culturas locales, interpretando el proceso a través del cual el hombre ha coevolucionado con su medio ambiente. Se reconoce, por tanto, que agricultores y técnicos tienen igual papel en los procesos de construcción de estrategias de desarrollo, así como en la adaptación de tecnologías adecuadas para las situaciones locales y específicas en donde actúan. Es decir, se hace necesario integrar los aspectos culturales, socioeconómicos y ambientales, característicos de cada realidad local, en el diseño de agroecosistemas sostenibles.

 

Esto nos lleva a proponer la necesidad de construir estilos de desarrollo endógeno, potenciando el uso de los recursos disponibles, con atención para el uso sostenible de los recursos naturales. De este modo, las estrategias de desarrollo, en el marco de la Extensión Rural Agroecológica que proponemos y que estamos llevando a la práctica en Rio Grande do Sul, no pueden orientarse simplemente por metas de crecimiento económico, de producción y productividad. Estas estrategias deben contemplar una orientación pluridimensional y objetivos que incluyan los deseos y necesidades de cambio en las condiciones económicas existentes, sin perder de vista las condiciones de seguridad alimentaria, mejores niveles de educación, de salud y bienestar, garantizando, al mismo tiempo, la equidad social y la sostenibilidad ambiental de los sistemas agrícolas.

 

En el cuadro que sigue, presentamos elementos para la diferenciación entre la Extensión Rural Convencional y la Extensión Rural Agroecológica.

 

 

 

 

 

Indicadores

Extensión Rural

Convencional

Extensión Rural

Agroecológica

Bases teóricas e ideológicas

Teoría de la Difusión de Innovaciones. Conocimiento científico en primer lugar.

Desarrollo local. Agricultor en primer lugar. Resistencia de los campesinos.

Principal objetivo

Económico. Incremento de renta y bienestar mediante la transferencia de tecnologías. Aumento de producción y productividad.

Ecosocial. Búsqueda de estilos de desarrollo socioeconómicamente equilibrado y ambientalmente sostenible. Mejorar las condiciones de vida con protección al medio ambiente.

Comprensión sobre medio ambiente

Base de recursos a ser explotada para alcanzar objetivos de producción y productividad. Aplicación de técnicas de conservación.

Base de recursos que debe ser utilizada adecuadamente de forma a alcanzar estabilidad en los sistemas agrícolas. Evitar o disminuir impactos al ambiente y a los estilos de vida.

Comprensión de la agricultura

Aplicación de técnicas y prácticas agrícolas. Simplificación y especialización.

Proceso productivo complejo y diversificado, en que ocurre la coevolución de las culturas y de los agroecosistemas.

Agricultura sostenible

Intensificación verde. Aplicación de tecnologías más blandas y prácticas conservacionistas en sistemas convencionales.

Orientación agroecológica. Tecnologías y prácticas adaptadas a agroecosistemas complejos y diferentes culturas.

Metodología

Para transferencia de  informaciones y asesoramiento técnico. Participación funcional de los beneficiarios.

Para recuperación y síntesis del conocimiento local, construcción de nuevos conocimientos. Investigación-acción participativa.

Comunicación

De arriba hacia abajo.

De una fuente a un receptor.

Diálogo horizontal entre iguales. Establecimiento de plataformas de negociación.

Educación

Persuasiva. Educar para la adopción de nuevas técnicas. Inducir al cambio social.

Democrática y participativa.

Incrementar el poder de los agricultores para que decidan.

Papel del agente

Profesor. Repasar tecnologías y enseñar prácticas. Asesor técnico.

Facilitador. Apoyo a la búsqueda e identificación de mejores opciones y soluciones técnicas y no técnicas

 

5 – Cambios institucionales y acciones para poner en marcha las transformaciones de la Extensión Rural de Rio Grande do Sul

 

A partir los estudios antes referidos y establecidas las basis teóricas de la Nueva Extensión Rural, pasarían a ser llevadas a cabo acciones concretas para impulsar las transformaciones necesarias tanto al nivel de las estructuras como en aspectos relativos a la cultura institucional.

 

5.1 – Ampliando la participación de los agricultores en las decisiones

 

Las líneas de acción que orientaron este proceso se centraron, al principio en la necesidad de cambiar la composición del Consejo de Administración de EMATER/RS, de modo que fuesen incluídas las organizaciones de representación de los agricultores. Aunque hubo una resistencia concreta por parte de algunos sectores, particularmente de la representación de los productores grandes y tierratenientes, el Consejo aprobó la propuesta de la dirección de EMATER/RS, permitiendo el ingreso de varias organizaciones de la agricultura familiar. Tras las asembleas que discutieron y decideron sobre el tema, se logró que pasasen a participar del Consejo de Administración: el MMTR (Movimiento de la Mujeres Trabajadoras Rurales), el MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra), el  MPA (Movimiento de los Pequeños Agricultores), la CUT-Rural (Sector Agrario de la Central Única de los Trabajadores, hoy día reorganizados en la FETRAF-SUL- Frente de los Trabajadores Rurales de la Agricultura Familiar de la Región Sur) y la COCEARGS (Cooperativa Central de los Asentamientos de Reforma Agraria), además de la FETAG (Federación de Sindicatos de Trabajadores Rurales), que ya tenía representación en el Consejo. Con ello, se garantizó una amplia participación y representación de los agricultores familiares en el fórum (de 28 instituciones) en donde se deciden las políticas de la empresa de extensión rural, así como su presupuesto y sus planes anuales de trabajo.

 

 

5.2 – Una nueva planificación al nivel estratégico

 

Otro paso en el proceso de transformación que está en curso en EMATER/RS fue la introducción de cambios estructurales internos y cambios en la cultura institucional. Así, al mismo tiempo en que se discutía la reorganización del Consejo, se inició una nueva Planificación Estratégica para la empresa. Para ello, fue organizado un colectivo de representación de los empleados (más de 50 personas) para que, conjuntamente con la Directoría, se estableciesen las directrices generales para la Nueva Extensión Rural, teniendo en cueta las bases teóricas y empíricas antes estudiadas. En este momento se inauguró un amplio proceso de construcción de un espacio de participación democrática de los empleados, plural en las discusiones de propuestas, como resultado de consultas a las bases de las organizaciones de agricultores familiares y otras instituciones; y que condujo a la formulación de la nueva Misión y Objetivos de la Extensión Rural de Rio Grande do Sul, que a continuación presentamos:

 

MISIÓN: Promover la construcción del desarrollo rural sostenible, con base en los principios de la Agroecología, a través de acciones de asistencia técnica y extensión rural, mediante procesos educativos y participativos, con el objetivo de fortalecer la agricultura familiar y sus organizaciones, a modo de incentivar el pleno ejercício de la ciudadanía y la mejora en la calidad de vida.

 

Como parte del mismo proceso, fueron establecidos los nuevos objetivos estratégicos de EMATER/RS, que son los siguientes:

Resiliencia: acciones de conservación, preservación y manejo de los agroecosistemas de modo a asegurar niveles adecuados de producción, llevando en cuenta las restricciones ecológicas y presiones socioeconómicas.

Estabilidad: actuar con los agricultores familiares en el sentido de integrar el uso de recursos locales y otros recursos a su disposición, de modo a obtenerse estabilidad en la producción, a niveles compatibles con las condiciones ambientales, económicas y socioculturales.

Productividad: apoyar a los agricultores en la elección de tecnologías de producción capaces de reducir los riesgos y optimizar el uso de los recursos internos a las fincas, de modo a alcanzar niveles de productividad compatibles con la preservación del equilibrio ecológico.

Equidad: contribuir para la consolidación de estrategias asociativas que fortalezcan los lazos de solidariedad y que propicien la justa distribución del producto generado en los agroecosistemas, de modo que se atendan a requisitos de seguridad alimentaria y generación de renta para todas las familias involucradas en los procesos de desarrollo.

Calidad de vida: actuar de forma integrada en los campos de la economía, sociocultural y ambiental, de manera a maximizar el empleo y generar renta de modo desconcentrado, con promoción de la biodiversidad y de la diversidad cultural, el incremento de la oferta de productos límpios, la soberanía alimentaria y la calidad de vida de la población.    

 

A partir de estas construcciones en un nivel más abstracto de las bases teóricas y principios a ser seguidos, pasaron a ser diseñadas y ejecutadas las estrategias para implementación de la nueva extensión rural, coherentes con la Misión y Objetivos.

 

Se decidió, además, que el trabajo de sus empleados debería pasar a concentrarse, exclusivamente, en apoyo a la agricultura familiar, incluyendo en este grupo a las familias asentadas en los programas de reforma agraria. Fueron, también, incluídos otros sectores sociales fundamentales para el trabajo de la nueva extensión: los pueblos indígenas y los pescadores artesanales. Todos ellos forman  parte de las prioridades dentro de los programas del Gobierno del Estado.

 

5.3 – Otras acciones para el cambio en EMATER/RS

 

Diversas acciones fueron iniciadas con el fin de llevar a la práctica los objetivos establecidos. Un primer paso, tras la elaboración de las macro estrategias de la empresa, consistió en organizar la construcción interna del cambio institucional y, en este sentido, la trasnformación estructural pasó ser el camino inicial. Hubo toda una revisión de la estructura y funciones existentes en la Oficina Central. A partir de estas análises, las Divisiones Técnica y de Planificación, existentes en la oficina central, dieron lugar a una División de Apoyo Técnico al Desarrollo Rural Sostenible, formada por cinco Nucleos temáticos, sendo que uno de ellos está destinando a apoyar la Investigación-acción participativa y el desarrollo de metodologías de acción participativa. En este proceso de transformación, los especialistas tuvieron disminuída su función jerárquica y fortalecidas sus atribuciones en el sentido de dar una mayor horizontalidad a la función, de modo tal que pasasen a actuar como técnicos de apoyo a las acciones de los equipos regionales y municipales.

 

En seguida se inició un amplio proceso de diseminación de informaciones y  de capacitación, impulsando los cambio pretendidos. Algunas de las acciones estratégicas son presentadas a secuencia.

 

a)    Movilización de la opinión pública: para impulsar el debate sobre nuevas perspectivas de desarrollo y las proposiciones de la Nueva Extensión Rural de EMATER/RS, fueron realizadas en todas la regiones del estado, 12 reuniones con participación de funcionarios, administrativos, políticos y técnicos, así como representaciones de diferentes organizaciones, cooperativas y asociaciones de agricultores, para un día de debates sobre Desarrollo Rural Sostenible y Agroecología. En estas reuniones participaron alrededor de 1.300 personas.

b)    Divulgación de la Misión y puesta en marcha de los nuevos Objetivos: una amplia divulgación de la Missión, Objetivos y Público de la extensión pasó a ser realizada en todas las regiones del estado. Fueron realizados otros 10 Seminarios, con la participación de 1.800 personas, entre empleados y otros invitados.

c)     Capacitación: partiendo de la constatación de que gran parte de las dificultades para el cambio en la extensión tenían que ver con la formación de los extensionistas, fue establecido, a partir de una construcción colectiva con profesores de universidades, consultores y otros expertos, un programa que llamamos de Formación Técnico-Social. Para llevar a cabo una tarea de tal complejidad, el programa se inició a partir de un curso de “Formación de Formadores”. Con los participantes de este curso, todos funcionarios de EMATER/RS, se estableció un programa básico, en Desarrollo Rural Sostenible con enfoque en los principios de la Agroecología y en metodologías participativas. Los cursos, con duración de cuatro semanas, se realizaron en forma descentralizada, de modo que cada una de las diez oficinas regionales de EMATER/RS se encargó de la formación de sus técnicos, bajo coordinación de la Oficina Cental. Esto permitió realizar, en corto espacio de tiempo, un masivo proceso de formación de extensionistas. Al final de los años 1999 y en 2000 fueron realizados cursos para más de 1.200 técnicos. Sólo en el año 2000, fueron realizados 27 cursos (de cuatro semanas) para 824 técnicos. Además de éstos, fueron realizados 16 cursos de formación en Agroecología, para 456 técnicos (incluso contando con el apoyo de Miguel Altieri y Clara Nichols, entre otros).

d)    Acciones de formación al nivel de Postgrado:  se inició en 1999/2000, cursos a distancia, vía Internet. En la actualidad 55 técnicos realizan curso a nivel de especialización en Desarrollo Rural Sostenible, Políticas Públicas y Agricultura Familiar. La realización de este curso está contratada con la Universidad Federal Rural de Rio de Janeiro – CPDA y la ONG RED-CAPA. En 2001, la empresa ofreció un curso de especialización en Desarrollo Rural y Agroecología, para 18 Supervisores Regionales, realizado en la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (Porto Alegre), cuyo programa fue montado especialmente para atender las necesidades de la empresa. Además,  EMATER/RS mantiene un Programa de Postgrado para sus empleados que ofrece todos los años, siete becas para maestría y tres plazas para doctorado (en la actualidade 8 empleados están realizando cursos de Maestría y uno se encuentra en el programa de doctorado del ISEC – Universidad de Córdoba, España). En 2002 este programa de Posgrado está ofreciendo un total de 19 plazas al nivel de especialización, maestria y doctorado.

e)    Seminarios: concientes de la necessidad de seguimiento en el proceso de construcción de conocimientos en Agroecología, en 1999 fue realizado por EMATER/RS, con apoyo de otras organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, el I Seminario Estadual sobre Agroecología, al cual acudieron alrededor de 600 personas. En noviembre de 2000, EMATER/RS y otras entidades organizaron el I Seminario Internacional sobre Agroecologia, reuniendo, en Porto Alegre, más de 1.090 personas, durante tres días. En noviembre de 2001 fue realizado el II Seminario Internacional sobre Agroecología, al cual acudieron más de 2.320 personas. Como parte del proceso de formación de los agentes de extensión, alrededor de docientos técnicos de EMATER/RS participaron de cada uno de estos eventos. También fueron realizados un gran número seminarios regionales más pequeños, con participación de especialistas como Eduardo Sevilla Guzmán, Stephen Gliessman y otros expertos en el tema.

f)      La nueva Revista: como forma de ampliar el debate y garantizar un espacio para la divulgación de trabajos científicos y artículos sobre Agroecología, Desarrollo Sostenible y Agricultura Familiar, se lanzó la Revista técnica Agroecologia e Desenvolvimento Rural Sustentável. Es una revista trimestral, organizada y editada por EMATER/RS, ya en el noveno número. La revista, como otros textos, están disponibles en la Internet, en la página <www.emater.tche.br>.

g)    Otras publicaciones: la EMATER/RS, como parte de su programa de formación, apoyó el Curso de Posgrado en Desarrollo Rural de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul para editar la traducción del libro de Stephen Gliessman, titulado Agroecologia: processos ecológicos em agricultura sustentável. Para el lanzamiento del libro, se realizaron charlas con Gliessman en universidades e instituciones de investigación en cuatro regiones del estado, abriendo el camino para un debate, aún poco presente en la academia – sobre la Agroecología. También fue editada una cartilla, elaborada por técnicos de EMATER/RS, sobre “Prácticas y Métodos para una Agricultura de Base Ecológica” y outra sobre Manejo Ecológico de Suelos. En 2001, EMATER/RS editó el libro Referências Tecnológicas para a Agricultura Familiar Ecológica, que reúne tecnologías y procesos de producción para 20 cultivos, desarrolladas localmente por técnicos de EMATER/RS, con la participación de agricultores. También fue editado el libro Práticas Alternativas de Prevenção e Controle das Doenças dos Bovinos, que sistematiza informaciones sobre el uso de la fitoterapia en el control de enfermidades animales. Por ocasión del Foro Social Mundial, EMATER/RS editó un CD-ROM, titulado Agroecologia, con 10 tesis, 6 libros, 10 programas de video además de una amplia bibliografía sobre Agroecología y Desarrollo Rural Sostenible. En los últimos tres años fueron también producidos varios otros materiales de estudio para técnicos, y de divulgación para agricultores.

h)    Nuestra página Web y otros medios de comunicación: al mismo tiempo en que se buscaba mejorar los contenidos de nuestra página en la internet, abriendo links para temas como Agroecología, Transgénicos y Desarrollo Rural Sostenible, todos en construcción, iniciamos la publicación de un periódico bimensual. Además, tenemos un equipo de producción que está encargado de producir alrededor de cien programas de radio diarios, en la capital y municipios del interior del estado. La empresa, desde 1999, vehicula un programa semanal de TV (abierta y por satélite) con duración de una hora, que sale al aire todos los domingos por la mañana. Estas acciones contribuyen a socializar la información, las experiencias y los conocimientos generados por la interacción entre los técnicos y los agricultores. 

 

5.4 – Un nuevo proceso de evaluación del trabajo

 

Como parte de las acciones de cambio institucional, se ha introducido, en 2001, un nuevo proceso de evaluación del trabajo, con el objetivo de democratizar la evaluación y garantizar mayor participación ciudadana en el control de las actividades de EMATER/RS. El proceso implica en lo que es conocido como evaluación de 360° y está controlado por un sistema informatizado. El modelo determina que todos los empleados evaluan a todos, para arriba y para abajo en la estructura jerárquica, y también a sus compañeros de equipo. Además el proceso establece la evaluación externa a la empresa, que es realizada por entidades de los municipios (consejos de agricultura o desarrolllo, cooperativas, sindicatos, organizaciones y/o movimientos de agricultores, secretarias municipales de agricultura, etc.), elegidas al acaso, por el mismo sistema informatizado. En 2001, fueron 1.100 las entidades que evaluaron el servicio de extensión de Rio Grande do Sul, quendando una nota media alrededor de 7,6. Las entidades elegidas reciben orientaciones y un cuestionario. Tras responder a las preguntas, la evaluación es enviada al sector de recursos humanos. El modelo se completa con una posterior feed-back a cada unas de las partes involucradas (empleados o no).

 

5.5 –  Nuevo sistema para control de la planificación y de los avances

 

Está en fase de implantación un sistema informatizado de planificación y control de las actividades. La planificación parte de las demandas de las comunidades, establecidas mediante metodologías participativas (en general el Diagnóstico Rural Participativo) y todas las actividades programadas quedan registradas y son monitoreadas trimestralmente.  Este sistema está associado a un programa através del cual se hará el acompañamiento de los resultados de algunos indicadores-clave. Ese sistema fue desarrollado por técnicos de EMATER/RS, a partir de una adaptación del MESMIS y otras metodologías de evaluación y acompañamiento de indicadores. Con ello será posible saberse los avances que están obteniendo cada una de las familias asistidas por los extensionistas de EMATER/RS.

 

 

6 – La estructura, personal y el presupuesto de EMATER/RS

 

EMATER/RS está organizada como se presenta en el organigrama que sigue abajo, con una Oficina Central, 10 Oficinas Regionales y 470 Oficinas Municipales. La administración central de la empresa está localizada en la capital del estado – ciudad de Porto Alegre- donde además de la alta dirección (tres directores: Presidente, Técnico y Administrativo), están ubicadas las estructuras de apoyo técnico y administrativo, formadas por seis Divisiones: de Apoyo Técnico al Desarrollo Rural Sostenible, de Comunicación, de Informática, de Recursos Humanos, de Clasificación y de Administración y Finanzas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Las Oficinas Regionales de EMATER/RS, en número de diez, son responsables por la supervisión y apoyo a los equipos de las oficinas municipales. Los equipos regionales están formados por: Gerente y Subgerente, 7 a 9 Supervisores de microregiones (son 57 las microregiones administrativas y cada una de ellas cuenta con un Supervisor), 6 a 8 Asistentes Técnicos Regionales (especialistas), 1 Técnico en Informática, 1 Periodista, 1 Técnico en Contabilidad y personal de apoyo administrativo (3 a 4 por oficina).

 

Las 470 Oficinas Municipales (Rio Grande do Sul está dividido en 497 municipios) llevan las acciones de asistencia técnica y extensión rural a un 95% de los municipios del estado y son responsables por el apoyo a las familias rurales. EMATER/RS realiza convenios con los municipios que quieran sus servicios y el municipio paga cuotas relativas al número de técnicos indicados por la empresa para formar parte del equipo de cada municipio. El número de técnicos por municipio puede variar de 1 a 10, de acuerdo con las posibilidades de la empresa, la demanda local, el número de agricultores familiares y el interés del gobierno municipal. Además, existen 42 oficinas encargadas por la prestación de servicios de clasificación de productos de origen vegetal (según las normativas del Ministerio da Agricultura).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


El personal de la empresa estaba constituido, en deciembre de 2001, por 2.322 empleados, distribuidos de la siguiente forma: Oficina Central – 261 (11,2%), Oficinas Regionales – 208 (8,9%), Oficinas Municipales y de Clasificación – 1.760 (75,7%) y otros (en Cursos de Posgrado, en licencia,  o cedidos a otras instituciones) – 110 (4,7%).

 

 Para llevar adelante la propuesta de la Nueva Extensión Rural y dar cuenta del crecimiento ocurrido en el trabajo, fueron contratados, en 1999/2001, 201 nuevos empleados, casi todos ellos son técnicos para el trabajo de campo y fueron ampliados los equipos de apoyo en las oficinas regionales. Además, está en proceso la contratación de nuevos funcionarios. Cabe destacarse que el perfil deseado de los profesionales contratados y a contratar fue establecido de forma conjunta con técnicos de EMATER/RS y de otras organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, inclusive con la participación de agricultores.

 

                 EVOLUCIÓN DE LA FUERZA DE TRABAJO

EFUNCIONARIOS

1998

     2001

Área Agropecuaria 1 (NS e NM)

    981

  1011

Área Social 2

    353

   393

Otras áreas - Nivel Superior 3

     59

     61

Classificación

   177

  168

Administrativos

   551

  579

Licencia, disposición otras entidades, cursos

-

  110

TOTAL

 2.121

    2.322

1 Ingenieros Agrónomos, Ingenieros Forestales, Médicos Veterinários, Zootecnistas yTécnicos Agrícolas

2 Extensionistas en Bienestar Social.

3 Periodistas, Economistas, Sociólogos, Abogados, Pedagogos, Contadores, Antropólogo, entre outras.

 

 

Acerca de la infraestructura para el trabajo, el proceso de transformación exigió medidas de apoyo al trabajo de los técnicos y administrativos. En este sentido, fueron comprados más de cien nuevos coches (EMATER/RS cuenta con una frotilla de 1.300 coches) y fueron adquiridos ordenadores para todas las oficinas que no lo tenían. Ahora las 470 oficinas municipales están informatizadas (EMATER/RS posee en sus oficinas más de 1.000 ordenadores). Actualmente, casi todas las oficinas tienen acceso a la red internet.

 

EMATER/RS tiene su presupuesto formado por recursos obtenidos a través de programas del Gobierno Federal, de convenio con el Gobierno del Estado, y de convenios con los municipios en donde actúa, además de una fuente propia de recursos financieros obtenidos por servicios de clasificación de productos vegetales y otras fuentes. En el año 2001, el presupuesto total de EMATER/RS alcanzó un valor alrededor de los R$ 80.000.000,00. Para el año de 2002, el presupuesto está alrededor de los R$ 95.000.000,00.

 

En el recuadro que sigue es posible observar el origen de los recursos y la diferencia entre el periodo 95-98 y 99-2001:

 

ORIGEN

MEDIA 1995-1998

MEDIA 1999-2001

Incremento

%

Federal

2.345.739,49

1.308.227,80

(- 44,23)

Estado

44.912.510,75

64.646.483,05

43,94

Clasificación

7.544.038,32

6.495.286,92

(- 13,90)

Municipios

4.342.644,34

6.631.433,35

52,70

Otras

1.571.084,31

1.656.159,99

5,42

TOTAL

60.716.017,20

80.737.591,11

32,98

 

 

7 – Los primeros resultados de la Nueva Extensión Rural

 

Sabemos que todavía es muy temprano para hablar de resultados. Por cierto, los objetivos que persiguen cambios profundos de naturaleza socioambiental, son complejos y requieren de un tiempo que, en muchas ocasiones, no se ajusta a la realidad de una empresa, también compleja. Hay que tenerse en cuenta, además, que hasta hace muy poco tiempo teníamos como único camino posible el que nos marcaba, como ideología dominante, el de la Revolución Verde. No obstante, algunas señales del cambio deseado comienzan a aparecer en distintas regiones del estado de Rio Grande do Sul.  No obstante, podemos destacar que el debate acerca de la necesidad de un nuevo modelo de desarrollo rural y, por lo tanto, de cambio hacia una agricultura sustentable, como nos referimos a lo largo de este trabajo, se ha instalado en todos los municípios del estado, así como están ocurriendo experiencias en Agroecología en todos ellos.

 

De forma harto sintética, presentamos algunos dados que, a título de ejemplo, pueden ilustrar el camino de los cambios presentes en la experiencia de Rio Grande do Sul.

 

Lo primero que debemos señalar es que en el año 2001, la empresa ofreció sus servicios gratuitos de Asistencia Técnica y Extensión Rural a 285.496 familias, de un total de 623.044 familias existentes en el medio rural de Rio Grande do Sul. Es decir, EMATER/RS llega con sus servicios a un 45,8% de las familias rurales del estado. Son alrededor de unas 700.000 personas (con repetición), los hombres, mujeres y jóvenes rurales que fueron beneficiados por algún tipo de apoyo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Junto con estas personas los extensionistas actuaron en diferentes programas y proyectos, de los cuales destacamos el programa general de Asistencia Técnica y Extensión Rural. Como parte de este programa está la planificación participativa de las actividades del equipo municipal de ATER y que ha llevado a la realización, en 2001, de DRP’s (Diagnóstico Rural Participativo) en 1.091 comunidades, con la participación de 32.055 personas. A partir de esta base de informaciones fueron montados Planes Municipales de Desarrollo Rural Sostenible. Es decir, al contrario del modelo autoritario y de arriba hacia abajo de la extensión convencional, ahora las actividades de la extensión parten de un diagnóstico participativo y consideran en primero lugar a los intereses de las comunidades rurales. Los actores sociales pasan a tener derecho y a expresar sus deseos y estos deben ser incluidos en el conjunto de las acciones.

 

Como parte de este mismo esfuerzo transformador de la agricucultura y del desarrollo rural en Rio Grande do Sul, fruto del trabajo de estos tres últimos años, al final de 2001 existían ya 160 asociaciones o grupos de agricultores ecológicos, con 2.436 participantes. Fueron también organizadas 107 ferias de productos ecológicos que funcionan semanalmente, en que 813 agricultores venden sus cosechas. Otras más están en proceso de organización. Los informes de 2001, muestran aún la existencia de actividades y adopción de prácticas agroecológicas en por lo menos 6.137 fincas asistidas por técnicos de EMATER/RS. Desde el año pasado Rio Grande do Sul exporta soja orgánica y actualmente están siendo cultivados frijoles, soja, maíz y trigo, además de frutas y hortalizas ecológicas. Además, contamos con un gran número de actividades, como ser: la producción de plantas medicinales, semillas y tubérculos recuperados de antiguas bases de la biodiversidad campesina, que son cambiadas por agricultores; la producción de gallinas y cerdos al aire libre, que aparecen como parte de un nuevo estilo de producción. Asimismo, es creciente el número de agricultores que están cambiando la producción de leche de vacas, estableciendo el manejo en la alimentación a base de pasto (pastoreo rotativo), y que están adoptando el uso de medicinas extraedas de plantas localmente cultivadas (fitoterapia) o el tratamiento a través de la homeopatía.

 

En esta misma perspectiva, están siendo realizadas acciones en manejo de plagas de la soja. En el verano 2001-2002, fueron alcanzados resultados positivos en el proceso de ecologización de este que es el cultivo que ocupa la mayor área en Rio Grande do Sul:

 

Monitoreo de campos de cultivo

Utilización de Baculovirus anticarsia

Cosecha de Baculovirus anticarsia

Baculovirus anticarsia armazenado

Uso de Bacillus thuringiensis

Agricultores

número

Área

ha

Agricultores

número

Área

Ha

Agricultores

número

Dosis

n°

Agricultores

número

Dosis

n°

Agricultores

número

Área

ha

2.397

31.083

2.586

49.441

154

5.047

91

2.782

696

12.681

 

Aún en la búqueda de alternativas tecnológicas se ha desarrollado un sistema para secar granos en la finca, utilizando la energía solar y se están instalando paneles solares, financiados por el programa RS Rural, entre otras tantas iniciativas.

 

Parte de los resultados en la búsqueda de estilos de agricultura sostenible que mencionamos arriba, nacieron de otra importante actividade desarrollada en 2001 como fue el programa de capacitación de agricultores, agricultoras y jóvenes rurales. EMATER/RS actuó el año pasado en diferentes programas de capacitación de agricultores (as), realizando 2.945 eventos de formación, con la participación de alrededor de 141.549 agricultores (as). Como parte de estas acciones iniciamos un programa de pasantía integrado a cursillos de Agroecología para jóvenes rurales, financiados por el programa RS Rural. Para viabilización de estas acciones, contamos con el apoyo de familias rurales que ya están haciendo producción ecológica y que reciben estos jóvenes en sus fincas.

 

Las informaciones que presentamos abajo, sacadas del Relatório Anual de EMATER/RS, muestran el esfuerzo de la Extensión Rural en la formación de agricultores, agricultoras y jóvenes rurales para apoyar a la transición agroecológica en Rio Grande do Sul. Fueron realizados 2.945 eventos de capacitación para un total de 141.549 participantes. Véase que un 50% de los eventos están orientados a la formación en Agroecología.

producción agroecológica de cultivos y animales (bases agroecológicas en fruticultura, horticultura, bovinos de leche, apicultura y piscicultura): 50% de los casos;

agroindustria rural: 20% de los casos;

alimentación alternativa y panificación: 7% de los casos;

plantas medicinales: 7% de los casos;

saneamento básico en el medio rural: 5% de los casos;

artesania: 4% de los casos;

administración y  gestión rural: 3% de los casos;

educación ambiental: 2% de los casos;

otros: 2% de los casos.

 

 

 

Cuadro de texto: A	Otros
B	Educación Ambiental
C	Gestión Rural
D	Artesanía
E	Saneamento Básico
F	Plantas Medicinales
G	Alimentación Alternativa
H	Agroindustria
I	Producción Agroecológica

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre los programas que ejecuta EMATER/RS, cabe destacarse aún el RS Rural, que es un programa del Estado (con financiación del Banco Mundial) orientado a la disminución de la pobreza, recuperación ambiental e infraestructura rural. A través de este programa, en sus diferentes modalidades, en el año 2000, fueron elaborados 4.140 proyectos para alrededor de 60.000 familias. Como parte del mismo, EMATER/RS actuó con 938 familias de pescadores artesanales, 2.091 familias indígenas y 1.994 familias de agricultores asentados en programas de reforma agraria. Entre 1999 y 2001 estos créditos permitieron la construción de 4.000 viviendas y 5.000 cuartos de baño. Alrededor de 10.000 viviendas recibieron instalación de energía eléctrica, mientras 11.133 realizaron mejorías en el abastecimento de agua potable. Alrededor de 23.000 pasaron a recibir agua potable a través de la construcción de pozos artesianos, mientras 4.031 familias realizaron mejorías en el saneamento de sus fincas.

 

Otro programa de impacto que está en desarrollo en Rio Grande do Sul, es el Programa Pró-Guaíba. Este programa comprende una serie de proyectos destinados a paliar los problemas ambientales existentes en las Microcuencas Hidrográficas de la cuenca del Rio Guaíba y ofrece financiación para proyectos orientados a prácticas de educación y recuperación ambiental y producción agrícola de base ecológica. Fueron realizadas acciones en 198 microcuencas, en 131 municipios.

 

8 - Consideraciones finales

 

Lo que intentamos mostrar en este texto es que la construcción de estrategias de desarrollo rural sustentable, con base en los principios de la Agroecología, es algo necesario y es algo posible. Asimismo, es indispensable señalar que un cambio profundo en las estrategias de desarrollo rural necesita de la participación del Estado y de los servicios públicos. Las experiencias de tipo ambiental, ocurridas anteriormente, en Rio Grande do Sul, además de puntuales, no han tenido el potencial de cobertura territorial, amplitud e inclusión social que se está alcanzando ahora. Por lo tanto, un nuevo estilo de desarrollo rural, en nuestra opinión, o se hace con el Estado o será muy dificil que se alcancen resultados efectivos.

 

 Hemos visto, además, una importante transformación realizada en la empresa de extensión rural oficial, de modo a hacer con que responda a los nuevos desafíos del desarrollo. Esto permite afirmar que, al contrario de las políticas neoliberales que proponen el fin de las organizaciones públicas de extensión rural, es posible y es necesario mantener estos servicios públicos y gratuitos para los agricultores familiares de Brasil y de América Latina. Como destacamos arriba, la empresa de extensión rural del Estado ha diseñado múltiples estrategias orientadas hacia el cambio del modelo en la agricultura, buscando el paso de una agricultura convencional a estilos de agricultura de base ecológica. Y podemos afirmar, sin temor a errar, que los objetivos planteados se van cumpliendo, aunque queden muchos retos por delante.

 

La experiencia de Rio Grande do Sul confirma la necesidad de un nuevo profesionalismo y nuevas basis teóricas para la Extensión Rural, que ya no puede sostenerse se sigue con el modelo difusionista. En esta perspectiva, necesitamos formar técnicos comprometidos y capacitados para acompañar este proceso de cambio, y extensionistas capaces de generar procesos participativos de planificación para el Desarrollo Rural Sostenible. Esto, necesariamente, exige cambios en la formación de los técnicos y, por tanto, en los programas de las universidades.

 

Creemos que los cambios que se están procesando en Rio Grande do Sul constituyen elementos para un nuevo enfoque de la acción del Estado en el desarrollo rural y en un nuevo paradigma para la Extensión Rural. EMATER/RS, como empresa que actúa mediante convenio con el sector público, es, por cierto, la única empresa en America Latina con esta estructura y con este nuevo modelo de acción, lo que muestra ser posible consolidar un nuevo modelo de extensión rural pública y gratuita: es decir, una Extensión Rural Agroecológica, que busca apoyar la construcción del Desarrollo Rural Sostenible.

 

 

9 - Bibliografia citada

 

CAPORAL, F. R. (1991): A Extensão Rural e os Limites à Prática dos Extensionistas do Serviço Público. (Tesis de Maestria). Santa Maria/RS: CPGER/UFSM.

CAPORAL, F. R. (1998):  La extensión agraria del sector público ante los desafíos del desarrollo sostenible: el caso de Rio Grande do Sul, Brasil.  Córdoba, 1998.  517p.  (Tese de Doutorado) Programa de Doctorado en Agroecología, Campesinado e Historia, ISEC-ETSIAN, Universidad de Córdoba, España.

CAPORAL, F. R. y COSTABEBER, J. A. (2001): Agroecologia e Desenvolvimento Rural Sustentável: Perspectivas para uma Nova Extensão Rural. Porto Alegre, EMATER/RS. 36 pp. (este artículo también está publicado en la Revista Agroecologia e Desenvolvimento Rural Sustentável. Porto Alegre, EMATER/RS, V. 1, n° 1, enero/marzo 2000, p16-37. (disponible em la página web de EMATER/RS www.emater.tche.br

EMATER/PR (1992): Extensão Rural no Paraná: Um modelo ambiental. Curitiba: EMATER-Paraná.

EMATER/RS (1987): Seminário - Extensão Rural: Enfoque Participativo. Porto Alegre: EMATER/RS. (Proposta Aprovada).

EMBRATER (1975): Estruturação Operacional, Modelo, Estratégia e Diretrizes de Trabalho: Marco Geral de Referência.  Brasília-DF: EMBRATER.

EMBRATER (1989): Diretrizes para o Sistema EMBRATER em 1990. Brasília: EMBRATER.

EMBRATER (1990): O Governo Federal e a Assistência Técnica e a Extensão Rural na Década de 90: Uma proposta de atuação. Brasília-DF: EMBRATER.

ESTEVA, G. (1997): Desarrollo. en: SACHS, W. (1997): Diccionario del Desarrollo: Una guía del Conocimiento como Poder. CAI-Centro de Aprendizaje Intercultural. Cochabamba, Bolivia. pp. 52-72.

 

GRAZIANO DA SILVA, J. (1982): A modernização dolorosa: estrutura agrária, fronteira agrícola e trabalhadores rurais no Brasil. Rio de Janeiro: Zahar.

 



[1] Texto preparado para la VI Maestría en Agroecología y Desarrollo Rural Sostenible en América Latina y España. Universidad Internacional de Andalucía -Sede Antonio Machado de Baesa, del 01 de abril al 12 de junio de 2002. Baesa, España. (Porto Alegre, RS: 04/05/2002). Disponible en la página web www.emater.tche.br

[2] El autor es Ingeniero Agrónomo, Master en Extensión Rural por la Universidade Federal de Santa Maria, Rio Grande do Sul, Brasil; Doctor en Agronomía por el Programa de Agroecología, Campesinado e Historia, del Instituto de Sociología y Estudios Campesinos de la Universidad de Córdoba, España y Director Técnico de EMATER/RS, Rio Grande do Sul, Brasil. Email: caporal@emater.tche.br

[3] Sobre el concepto de Desarrollo y Subdesarrollo, recomendamos el texto de ESTEVA, G. (1997). 

[4] En esta época, personas como el señor Nelson Rockefeller, cuyos intereses en Brasil ya estaban presentes en diversos sectores (petróleo, semillas, máquinas, etc.), se destacarían en el escenário, como aliadas del gobierno brasileño en el esfuerzo para la introducción de la actividad de extensión rural en nuestro país.

[5] Presentamos aquí, de forma harto sintética, las características principales de estos periodos. Los interesados pueden ver con más detalles en CAPORAL, F. R. (1998).

[6] Véase: GRAZIANO DA SILVA, J. (1982).

[7] Véase: EMBRATER (1975).

[8] Véase: EMATER/RS (1987).

[9] Véase: CAPORAL, F. R. (1991).

[10] Véase: EMBRATER (1990) y EMATER/PR (1992).

[11] Para más detalles acerca de las bases teóricas de la empresa de Extensión Rural de Rio Grande do Sul, Brasil, véase: CAPORAL, F. R. (1998). En el capítulo VIII de esta Tesis Doctoral se encuentra buena parte de estos fundamentos teóricos. Véase, también: CAPORAL, F. R. y COSTABEBER, J. A. (2001).