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Los cacharros, una vez secos, necesitan cocerse para darles solidez
y duración, y, según sus usos, necesitan o no el baño
vidriado para contener las sustancias que guarden, lo que se logra con
una especie de barniz metálico llamado baño, que se les da
apoyándolos en el barreño que contiene la mezcla y remojándolos
con la mano por dentro y por fuera, poniéndolos después para
que se oreen al sol antes de meterlos en el horno, donde se funde el metal,
se corre y toma la transparencia y el lustre del vidrio.
El baño que se les da es de una preparación
de galena reducida a polvo, llamado alcohol mineral por los alfareros y
alcohol de alfareros por los mineros, y resulta de la formación
de un silicato de plomo, que constituye al fundirse y correrse un vidriado
especial. Los mineros distinguen el llamado ojo de perdiz, finamente granulado,
y el de hoja, que es el de láminas o más frecuente. Lo venden
en Linares y sitios de minas de plomo.
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